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Encuentro con la montaña Nuestra
llegada fue como siempre accidentada, Ya pertrechado con las dichosas cadenas, emprendimos el ascenso, fué tranquilizador comprobar que la carretera era bastante ancha y segura, hasta la mismísima cumbre, además existía un aparcamiento especialmente habilitado para autocaravanas con electricidad, agua potable y vertido de residuos, para más sorpresa, un autobús hacía la ruta desde el parking, ( que estaba a dos km del centro ), hasta la plaza central de la villa.
Nuestra primera jornada en Sierra Nevada fué un cúmulo de sorpresas, nada más instalarnos descubrí que la montaña es un habitad especial, al entrar en el baño de Carmela encontramos una cascada de gel, body milk, champú etc. por el efecto de la presión atmosférica de la altura, habían saltado las tapas vertiendo todo el líquido al exterior ( nada, a limpiarlo todo).
Un día lleno de descubrimientos, para nosotros todo aquello era nuevo y el lugar se prestaba a descubrir, en pocas palabras se trataba de un Resort creado por una sociedad de inversores que explotaba las posibilidades de la montaña , hoteles, S.P.A.,una discoteca, piscinas, salas de baile, pistas de esquí, snowboar, para todos los niveles de experiencia, habilitadas con tele sillas, telecabinas, restaurantes a pié de pista, primeros auxilios etc. Benjy no paraba de hablar de las ganas que tenía de empezar el curso, yo no paraba de sacar fotos.
La noche se hizo muy larga, no solo por el monotema de Benjy, sino por que la temperatura bajó bastante y tuve que poner la calefacción a tope, esto ocasionó que el boyler calentara las cañerías y se soltara una de las conexiones de agua caliente, éstas al ser de plástico tienen un límite de temperatura que por supuesto los ingenieros de Maclouis no tuvieron en cuenta a la hora de diseñar los conductos de calefacción.
Tal y como habíamos acordado a las nueve en punto de la mañana estábamos
en la escuela de Snowboard, el equipo constaba de unos pantalones
térmicos seis tallas mayor, botas especiales, gafas protectoras y
por supuesto una tabla de Snow.
A pesar de lo grande de los pantalones, Benjy de la emoción, no cabía en ellos, el monitor era un pintoresco chaval con las pintas clásicas de este deporte. Subimos a las pistas por el telecabina Al-Andaluz, una impresionante obra de ingeniería que tiene su estación al pié de la pista mas larga, justo donde termina la plaza central del complejo.
La técnica de enseñanza parece ser la misma para todos los deportes de
nieve, primero se dan unos primeros consejos y técnicas básicas en unas
pistas de poca pendiente llamadas alfombras, una vez captada la técnica,
se pasa a otras pistas más
Quizá fué el descanso nocturno ó la amenaza de marcharme en cuanto le viera hacer el tonto, que comenzó a practicar una pista tras de otra, cada vez más profesional, causando no solo mi asombro, sino el de todos las personas que subían con él en las telecillas y lo veían tan pequeño subir a una pista de alto nivel de complicación.!Todo un éxito¡, cuando cansado llegó a Carmela estaba henchido de emoción, no paraba de comentarme las técnicas que había aprendido y todas las anécdotas que vivió en las pistas a las que yo no tuve acceso.
Al día siguiente se nos cortó la alegría al descubrir que Carmela se había inundado durante la noche, por lo que me pasé todo el día secando agua y reparando la dichosa tubería, gracias a que el sol lució todo el día por lo que se secaron todas las cosas rápidamente. Una vez solventado el problema y cargados de experiencias como siempre, partimos hacia Granada capital.
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