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Rincones Mágicos Neuschwanstein Final Exploradores |

En el camino de ascenso, nos encontramos con viajeros de todas las edades y
nacionalidades, que atraídos como nosotros por las bellezas prometidas
ascienden sin descanso con el mejor de sus semblantes. Hacemos una parada en
el hotel restaurante que está al pié del castillo, nos paramos a apreciar la
decoración neo colonial de su fachada
mientras un carruaje con turistas hace su transbordo junto a nosotros
dejándonos ese sabor a fantasía que nos acompaña desde que llegamos a esta
región.
Desde este punto ya comenzamos a divisar partes
de la fachada del castillo, que poco a poco se va materializando ante
nosotros, con tanto trasiego de turistas da la impresión que ésta va a ser
una atracción mas, pero no es así, es un lugar único y especial al que se
nos ha dado la gracia de poder visitar.después
de la espera habitual de estos lugares nos disponemos a entrar, vamos de una
estancia la otra escuchando los audio-guías que en mas de treinta idiomas
nos explican la historia, características y motivo de cada paso del
recorrido.
No
podemos evitar maravillarnos en cada estancia, nos recorren pensamientos
encontrados al ver la decoración de las paredes, los ricos frescos, la
belleza de las obras de arte, el mobiliario, lámparas, candelabros
etc. Por un lado nos incomoda el lujo que a
pesar
de lo difícil que era la vida en esa época, la realeza disfrutaba. Por otro,
la cantidad de maravillosas creaciones artísticas que se dan cita en un
mismo sitio, y para remate final el motivo de todo esto no es más que hacer
realidad el sueño de un ser humano, algo tan nimio y a la vez tan difícil
de llevar a cabo.
Confieso que cuando terminamos el recorrido, no me encontraba capacitado para hacer una valoración de lo que había visto en Neuschwanstein, pero si tenía clarísimo que todo el viaje había valido la pena, solo por haber tenido la oportunidad de vivir ese momento. No se permite fotografiar el interior del castillo, pero se que a todos sus visitantes les quedará el recuerdo grabado de por vida.
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