Inicio Cuader. de bitácora                                             

 

                                  LA SABINA

                       

                                Todos conocemos la historia de las sabinas y la mitología que la rodea, pero pocas personas saben que existe un lugar que las representa con toda su magia. Entre el pueblo mas occidental de esta España nuestra y el faro del fin del mundo según los navegantes antiguos, puesto que creían que al oeste de este faro el mar estaba poblado por monstruos marinos y después de ellos se precipitaba en una cascada hacia el abismo mas profundo del universo, en la isla Canaria de el Hierro se ubica el Sabinar; es un páramo descarpado y con una vegetación bastante austera, pero de una belleza única y espectacular, no solo por la maravillosa imagen que nos ofrece sino por lo que nos hace sentir. A medida que nos vamos acercando una brisa de intensidad variable nos carga de electricidad estática, que pone a flor de piel nuestros sentidos, para, sin saber como, transportarnos a un mundo de fantasía, donde los árboles cobran vida en posturas desgarradoramente humanas, retorciendo sus ramas secas y leñosas, todo el ramaje extendido hacia atrás hasta arrastrarse por el suelo cual si fueran espectros andrajosos pidiendo clemencia, observando esta escena dantesca, el viajero no puede menos que sobrecogerse creyéndose  engañado por los sentidos, al ver como esas hembras vegetales bailan, rugen y se contonean, mecidas por la misma brisa que nos cargó de energía desde el  instante que osamos pisar su sagrado campo santo.

                     A medida que nos vamos adentrando en su territorio, las Sabinas nos susurran con el sensual canto de atracción ,que como a Ulises en la odisea, las sirenas cantaban, embrujando nuestra voluntad ante tanta magia y energía contenida. Se aconseja caminar entre ellas tocar sus troncos que con sus esqueletos leñosos se retuercen desde la tierra hasta la copa, acariciar sus ramas ásperas y desagradables al tacto pero atrayentes, pues desde lejos semejan enormes melenas de gigantescas ninfas  desenterrándose así mismas. A medida que pasa el tiempo recorriendo su territorio el visitante se va adaptando a las continuas sensaciones que a cada momento experimenta, pero si se para un momento a medir el tiempo, de nuevo le despierta la sorpresa, al descubrir que el reloj no concuerda con el tiempo transcurrido, ¡no!, el tiempo no se puede congelar, pero las emociones y sensaciones sí, después de largos periodos observándolas nos percatamos que lo que nos parecían horas solo han sido minutos, pero nos sentimos cansados, agotados de cuerpo y alma y embriagados de energía y emociones.

                  

                  Recuerdo que al rato de estar junto a ellas, uno de nosotros preguntó a los demás, ¿por qué estamos hablando tan bajo?,no nos habíamos dado cuenta, pero  a pesar del viento y del arrullo de las sabinas, llevábamos un largo rato susurrándonos sin saberlo, pues como ya hemos mencionado, el Sabinar no es un lugar único por las imágenes que ofrece, sino por las sensaciones que el visitante percibe al invadir su santuario.

               Recomendamos este paraje a los explorador@s que gusten de emociones fuertes, para mas información visitar los lincks subrayados

LOCALIZACIÓN:

G.P.S.  27°42′5″N 17°58′48″O

País: España

Región: El Hierro (islas Canarias)

Municipio: El Pinar