Cuaderno de bitácora
 

     

 

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              P. de Asturias  Fuentes del Narcea

        Reserva Natural de Muniellos  2ª parte

   

                                                      Roblón de Muniellos

                    Dos manzanas y medio litro de agua del arroyo después, ya estaba preparado para el segundo tiempo, la vegetación en los 1600 vuelve a cambiar mostrando una sorprendente espesura, con robles, helechos y algunas plantas incalificables para mí, que al ser tan frondosa refresca el camino limitando los rayos del sol.

  

 

                    Aunque parezca el pelaje de un animal que sube por la piedra, es una planta que no tiene raíces y se alimenta de la humedad, me sorprendió descubrir que está superpuesta y no se sujeta a nada. A medio camino de la laguna me tropiezo con mis compañeros de subida que vienen de vuelta, al preguntarles por el lago descubro que han decidido no llegar hasta él y regresar a Tablizas sin verlo, ya que ella tenía problemas con las rodillas por el esfuerzo realizado en la subida, medio kilómetro después por fin llego a la laguna.

   

                      Se trata de una laguna glacial alimentada por las lluvias y las nieves del invierno, que mantiene su capacidad durante todo el año, mas arriba hay dos más que comunicándose entre sí junto con las filtraciones subterráneas propias de la montaña, dan lugar  a la gran cantidad de regueros que montaña abajo se van juntando para crear las fuentes del río Muniellos que después de recorrer el valle de Moal vierte sus aguas en el río Narcea junto a Ventanueva.

   

                   Desde aquí (1700 m) es imponente la vista que me permite ver hasta la comarca vecina y parece que puedo tocar las autopistas de nubes que van dejando los reactores  de las líneas aéreas a su paso, una vez mas vuelvo a sentir esa agradable brisa a la que me estoy convirtiendo en adicto, que siempre está presente en las alturas de las cumbres y que me atrapa en un sopor al que no puedo evitar rendirme.

   

                  Cargado de la electrificante energía que las montañas y la brisa me brindaron comienzo el descenso hacia Tablizas disfrutando del arrullo del agua y de la vegetación, que como es habitual aquí sigue cambiando constantemente pero sin repetirse en ningún momento.

   

      

                 Mas o menos a un kilómetro del final, comienza un cómodo entarimado que los técnicos de medio ambiente han dispuesto junto al río para las personas con movilidad reducida, que después de diecinueve kilómetros a las espaldas por todo tipo de terrenos éste senderista amateur agradece enormemente el detalle.

  

                 La ruta de las lagunas de Muniellos se puede realizar de dos formas : una larga, que saliendo a la derecha del centro de visitantes rodea  la mitad de la reserva hasta la fuente, que es la que yo recorrí y otra corta que saliendo frente al aparcamiento, (por la que regresé) bordeando el río te lleva hasta la fuente, a un kilómetro de la laguna, siendo la segunda mas cómoda y muchísimo menos peligrosa. Si lo que se quiere es hacer kilómetros, se puede realizar completa, pero si se desea disfrutar simplemente de la reserva y ver las lagunas, creo que sería  suficiente hacer la segunda que con solo doce kilómetros te lleva al mismo sitio disfrutando también de un hermoso paisaje.

                 Éste peludo y extrovertido individuo junto con alguna babosa negra fueron los únicos animales que me tropecé por el camino. En mi modesta opinión creo que es indispensable visitar Muniellos si se quiere conocer como era el paisaje Asturiano antes de que el hombre irrumpiera en este entorno.

 

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