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R del Cares P. de Asturias Cabrales Naranjo de Bulnes La idea inicial de esta aventura era explorar esos lugares originales que no aparecen en las guías de viajes, a estas alturas ya me he dado cuenta que aunque todavía existen lugares escondidos, cada vez son menos y hasta en los lugares mas apartados te encuentras una tienda de souvenirs, éste es el caso del pueblo de Bulnes.
Bulnes es una pequeña población ganadera que está ubicada en el corazón del parque natural de los picos de Europa, precisamente por esta circunstancia y por su complicado orografía, se ha mantenido hasta hoy sin acceso por carretera, allá por los años setenta se hizo un estudio para proporcionarle un acceso rodado, pero tanto por su complicada situación, como por no dañar el terreno protegido que lo alberga se desistió de ésta idea, y como alternativa se le instaló un funicular que desde su estación inferior en la localidad de Poncebos a unos 300 m. sube a vecinos y visitantes, haciendo un recorrido de 700 m., por un túnel escavado en el interior de la montaña hasta la villa de Bulnes de abajo.
Teniendo en cuenta que por aquellas fechas solo una docena de familias habitaban permanentemente el pueblo en verano, ya que en invierno la cifra cae hasta menos de la mitad, la cosa a primera vista, parece un poco exagerada, pero como ya hemos comprobado, " nada es lo que parece ", el motivo que justifica la inversión del funicular no es la solidaridad con los vecinos, sino un acceso mas cómodo y viable para todo tipo de público al famoso Naranjo de Bulnes, codiciado por alpinistas, senderistas, montañeros y curiosos. Por lo que las visitas a Bulnes, pasaron de ser de una veintena al año, a 1.500 visitantes anuales. Naranjo de Bulnes
Todo tiene un precio, como era de esperar el pueblo ganadero dejó de existir como tal, hoy en día las casas de Bulnes de abajo se han convertido en fondas, posadas y restaurantes, hasta se ha obrado el milagro de fabricar nuevos edificios. Solo en Bulnes de arriba se mantienen algunos campesinos auténticos ya que a la mayoría de los turistas se les hace pesado subir a pié los trescientos metros que distan de las dos partes del pueblo.
Al margen de todo esto, la visita a ésta villa me parece bastante recomendable, no por el pueblo, ni por el famoso Naranjo, sino por el sendero que usaban los vecinos antes de disponer del funicular. Ésta ruta de 1,5 km. desde Poncebos a Bulnes, aunque bastante empinada es una preciosidad y a demás conecta con cuatro rutas mas, ofreciendo muchas posibilidades de disfrutar de la zona.
Los que ya me conozcan un poco sabrán que yo no tomé el funicular, ya que me pareció mas atractivo conocer el camino que tanto personas como ganado utilizaban antes de la construcción del funicular. En una mañana de película, con un sol radiante me dispuse a vivir la experiencia, el camino es un poco duro por la pendiente pero como va continuamente junto al río Bulnes, que con sus aguas cristalinas nos permite refrescarnos en cualquier momento no se hace tan cansada la subida, el paisaje cambia continuamente, de pedregal a brezal y de arboleda a pradera , siempre acompañados por las impresionantes vistas del desfiladero que el río ha formado y de los picos que le rodean.
Una vez en Bulnes no podía marcharme sin ver al famoso Naranjo, así que me tomé uno de los senderos que conectan con diferentes rutas, a un kilómetro montaña arriba y después de jugar al veo, veo un rato conmigo tuve el honor de conocer personalmente al susodicho Naranjo de Bulnes; no se por qué, pero me lo esperaba algo mas cítrico.
Parece ser que fué un alemán quien haciendo un censo de los picos Europeos decidió ponerle ese nombre, su cima fué coronada por primera vez por el marqués de Villaviciosa, mas tarde adquirió una triste fama debida a la cantidad de accidentes mortales que sufrieron diferentes alpinistas en sus paredes, todavía hoy su escalada se le considera de alto riesgo.
Justo admirando ésta hermosa vista conocí a un matrimonio Madrileño muy simpático, que como yo gusta de descubrir lugares remotos, juntos recorrimos la montaña de Bulnes buscando mejores vistas del Naranjo, aunque las nubes no nos permitieron mas posibilidades, nos sirvió para pasar un buen rato compartiendo anécdotas y experiencias, ; UN SALUDO PARA CARLOS Y SEÑORA
R.
del Cares
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